|
blog
|
|
Ayer observé al policía mientras me hablaba. Vi perfectamente como lo más importante para él, lo que más placer le daba, no era su sueldo, ni la sensación de ayudar al prójimo, ni su poder para poder sancionar... era el placer que experimentaba al perdonarme la multa. El poder del César que absuelve a un gladiador a punto de morir.
Escribe tu comentario (0 Comentario[s]) |